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miércoles, 6 de noviembre de 2013

JANE I

Hoy quiero compartir algo distinto. Se trata de un email que recibí a principios de julio de una excompañera de clase de inglés. Es danesa y se llama Jane. Tenía mi dirección de correo electrónico personal desde que estudiamos juntos, pero nunca nos habíamos cruzado unas líneas.

Se trata de un email muy personal y muy largo, un archivo de Word de 11 páginas en inglés. Está claro que lo ha escrito reflexionando muy bien lo que dice. Alguna de sus percepciones sobre mí me resultan absolutamente extrañas, como si las mismas se refirieran a otra persona.
Jane me cuenta que se ha leído el blog de cabo a rabo con el traductor de google y que la ha puesto muy triste y que ahora se explica algunas cosas sobre mí.

1. COMENTARIOS GENERALES
Su primera impresión sobre mí fue muy positiva. Según ella, daba la imagen de ser una persona muy abierta y que se relacionaba muy bien con los demás. Una persona habladora, amable y que siempre estaba rodeado de gente.

Con Jane fui a varias de excursiones al principio de conocernos: Londres, Leeds Castle, Oxford y otra que no recordamos ninguno de los 2. Después de la visita guiada, siempre teníamos un par de horas o 3 para hacer compras, ver la ciudad, pasear, tomar un helado o lo que nos apeteciera. Salvo la excursión a Leeds Castle a la que fuimos con más personas de clase, al resto fuimos con personas a las que no conocíamos y ese tiempo libre lo pasamos juntos.
Me consideraba un verdadero amigo y me dice que “me echaba de menos” aunque nos hubiéramos visto por la mañana en clase y que estaba impaciente para que llegaran las 8 porque era la hora en la que solíamos quedar junto con otros compañeros de clase para salir y tomar algo: una cerveza, fish & chips… lo que fuera. (Añado aquí, por si alguien piensa otra cosa, que en aquel entonces Jane ya nos había dicho a todos que tenía novio, bueno dicho y enseñado fotos…)

Luego me cuenta que hubo una segunda fase. En esta fase, me comenta que ya no hablaba tanto y que ya no sonreía tanto cuando hablaba con ella sino que tenía una expresión más neutral. También dijo que pensaba que me había enfadado con ella y que lo pasaba mal por las tardes pensando en eso. Y que si al principio me “echaba de menos” y tenía ganas de verme a diario, en esta fase el mero pensamiento de que fuéramos a vernos le causaba cierta sensación rara en el estómago porque no sabía a qué atenerse conmigo. Pensaba que me había enfadado con ella y que mi nuevo lenguaje corporal, unido a que ya no hablaba tanto con ella, era una forma de expresar mi enfado. Debido a esos sentimientos dejó de venir tan a menudo con el grupo de clase y comenzó a salir con el grupo de amigos de su compañera de habitación.
Ella atribuye este cambio en mi comportamiento a que  un día en vez de quedar con los de clase como hacíamos a diario, se fue al teatro con otras personas.

Finalmente, me ha confesado que mi último día allí fingió estar enferma para no verme y no despedirse porque tenía emociones contradictorias al respecto. Por un lado me tenía mucho cariño, pero por otro tenía ganas de darme un puñetazo por idiota. Habíamos perdido tanto tiempo sin hablarnos y a partir de entonces quién sabe si volveríamos a mantener el contacto.
2. COMENTARIOS MÁS PARTICULARES

Está asombrada por lo que cuento, dice que no me reconoce, que no cree que pueda tener tantas dificultades para estar con chicas y que la imagen que tenía de mí era que tenía facilidad para hablar y quedar con chicas. Que le resulta increíble que sea virgen y que nunca me ha considerado una persona tímida sino abierta.
Luego me dice que menciono a muchos chicos que conozco que también son vírgenes. Piensa que quizá al haberme rodeado de ellos eso ha hecho que me parezca a ellos. Es decir, si ellos creen que no pueden, yo, por imitación, también creo que no puedo, y por tanto no lo intento.

Que ahora ella también sabe que soy virgen y que no por ello siente desprecio por mí ni me considera inferior y que sus sentimientos son de extrañeza y con ganas de indagar más, pero que no se considera quién para preguntarme sobre mi vida personal aunque le interesa lo que pueda compartir con ella.
Que hoy mucha importancia a la virginidad con mis entradas sobre a cuantos vírgenes conoces o si la gente puede creer que exista gente virgen mayor de 30 años. Que ella cuando está lejos de su marido no piensa en el sexo, sino que lo que echa de menos es una caricia en el brazo, en el beso al llegar a casa, en una mirada cómplice cuando están con un grupo de amigos. Que busque amor y que no me preocupe por el sexo.

Me ha dicho que si estoy dispuesto, podríamos comenzar a volver a hablar por email. Y que si vemos que va bien y me siento solo los fines de semana, podríamos hablar por Skype, así nos veríamos aunque fuera a través de una pantalla y me sentiría menos solo.

lunes, 4 de noviembre de 2013

DISCRIMINADO POR GORDO

No, no soy yo. O al menos las veces que he sido discriminado por gordo no las he advertido. Es la historia de un amigo al que le he perdido la pista. Un gran chico al que le deseo lo mejor.

Pensé en poner estos párrafos al final de la anterior entrada a modo de letra c). También  pensé en no escribir al respecto, al fin y al cabo tiene más que ver con la obesidad que con la extrema timidez o de la falta de relaciones con mujeres. Pero reflexionando un poco, creo que lo más acertado sería escribir una entrada completa.
Os resumo el asunto: A Daniel, un compañero de clase extraordinariamente trabajador, brillante en sus calificaciones, siempre atento con los demás y con muchas ganas de trabajar no le contratan por ser gordo.

No veo a Daniel probablemente desde 1998 ó 1999, pero cuando compartió su historia conmigo me enfurecí bastante. Claro, tocaba fibra sensible, yo también estaba gordo, aunque es posible que algo menos que Daniel.
Así comienza la historia: Daniel tenía un curriculum impresionante: buenas notas, hablaba inglés, dominaba la informática (no sólo Windows, Office… el tío hacía sus pinitos programando) y quería trabajar en algo antes de comenzar a prestar el servicio militar.

Algún conocido le dijo que en la asesoría donde trabajaba su hermana estaban buscando a alguien para el verano en plan becario. Era lo que le convenía a Daniel, así que miró a ver si estaba a tiempo de solicitar una entrevista y una vez le dijeron que sí, se preparó y acudió a la entrevista.
Decepción: la entrevistadora le dijo a la cara que no cumplía los requisitos necesarios (¿para ver becario?) vamos, que no tenía buena presencia. Daniel dijo que llevaba un traje nuevo, el pelo recién cortado y estaba bien aseado, que no entendía nada (aunque en el fondo sí que lo entendía todo).

La entrevistadora le dijo en tono maternal (y esto es como el rintintín, un tonillo imposible de aguantar) que trabajan con clientes y que si ven a alguien con su aspecto pensarán que está perdiendo el tiempo y no trabajando en su asunto.
Que conocen su valía, pero que su trabajo es cara al público, por lo que están buscando a personas con otro perfil. Y se quedó tan ancha.

Simple y llanamente le había dicho que

gordo = vago

Daniel = gordo

Por tanto:

Daniel = vago

Y todo esto teniendo delante sus calificaciones, su curriculum. De nada sirve, si quien tenemos delante te quiere discriminar.
¿Qué pasó? ¿Daniel adelgazó? ¿Los demandó ante los tribunales…?

No pasó nada, salvo que Daniel se cogió una depresión.
¿Adelgazó? Hasta donde yo sé, no. Quizá hoy esté hecho un figurín, no lo sé.

¿Demandó a la empresa por discriminación? No porque las empresas pueden discriminarte si quieren, cogen a quien quieren que para eso son ellas las que pagan. Si te sientes discriminado siempre pueden inventarse alguna tontería por la que valorarían más el expediente del tío de al lado. En fin ¿De qué habría servido?
Pero quedó algo y no fue algo positivo: resquemor. Y lo que es peor, yo no conozco de nada a esa entrevistadora, pero me hierven las tripas cuando pienso en esto.

No sé, si yo hubiera sido la entrevistadora y la hubiera tenido contra los gordos, habría terminado la entrevista como cualquier otra. Y después habría mandado la correspondiente carta que dice que "Lamentablemente …. No obstante, mantendremos sus datos durante un año por si en el futuro…" El resultado habría sido el mismo, y no habría hecho sufrir gratuitamente a una persona valiosísima.

De verdad que me parece increíble que existan personas así.
Siempre que pienso en esto me pongo de mal humor.

domingo, 3 de noviembre de 2013

HISTORIAS

Quiero compartir con vosotros algunas experiencias, son historias viejas de otras personas, pero que me hacen reflexionar sobre cómo es el mundo a nuestro alrededor.

a) Borja
Un compañero de trabajo (le llamaremos Borja) comienza a salir con una chica y en sus salidas hacen cosas solos. Quiero decir, que en lugar de ir a una discoteca, a cenar o de copas donde podían encontrarse con más personas, sus actividades eran del tipo: ir a patinar a Retiro el sábado por la mañana, salir a pasear por la ciudad después de comer los fines de semana, salir de excursión, etc.

Un día estaban de compras. La chica se encuentra con un amigo y le presenta a Borja como un compañero del trabajo.
Tras varios días pidiendo explicaciones y no recibiendo nada a cambio, por fin la chica dice que no le ha dicho a nadie nada de la ruptura con su novio. Y que había dicho por ahí que está con él (con Borja) terminando un asunto muy urgente del trabajo, que por eso no se había dejado ver por unas semanas.

En este punto Borja cortó con la chica. Sus reflexiones fueron que salía con él pero que no le consideraba suficientemente digno (léase guapo, con dinero, de buena familia o lo que fiera –la chica era de familia con dinero) para salir con ella. Así que prefirió ahorrase la vergüenza y cortar por lo sano.
¿Lo veis? Aquí otra vez los complejos.
Y la actitud de la tía: no la entiendo.

b) D
Es la historia de un amigo muy cercano D., de mi edad al que hace muchos años que no veo. No sé si es virgen o no, pero en julio de 2003 era igual de virgen que yo: nada de nada, pero de nada, vamos que no había tenido ni una amiga.

En aquel verano D se puso a hacer un curso de verano porque había obtenido una beca, así el curso le salía gratis. En el curso conoció a C, una chica guapísima, comprensiva, inteligente… que se sentaba junto a él en clase. D me comentó que C le llamó en varias ocasiones para tomar una cerveza a eso de las 9 de la noche con otros compañeros del curso. Incluso una vez salió de copas con C, una amiga de C y otro compañero de clase, todo a iniciativa de C.
          Paréntesis: No os lo había comentado, pero D es sumamente inteligente.     Ha estudiado las carreras de Derecho y de Informática (que no tienen nada que ver), tiene un master en Bolsa y Mercados Financieros y está comenzando a estudiar Historia por la UNED. Ha trabajado muchas cosas muy bien pagadas que ha ido abandonando por su extraordinaria timidez, le cuesta mucho hablar con la gente. Según me cuentan, ahora ha montado una tienda de ordenadores donde vende y repara ordenadores. Él se encarga de las reparaciones, así no tiene que hablar con la gente y está más cómodo. Según me dicen le va muy bien.

En fin, que C le decía muchas veces a D que se vende muy barato, que debía aspirar a más, que vale mucho (yo estoy de acuerdo). En fin, que la compañía de C le sentaba muy bien a D, de hecho D nos decía que se había medio enamorado de C. ¿Medio? Sí, porque no quería enamorase del todo porque sabía que sería rechazado, pero que C le hacía sentir especial, como nadie lo había hecho nunca.
C era de otra ciudad y cuando se terminó el curso de verano, al parecer C insinuó a D que quería tener sexo con él. (No sé cómo hizo o si fueron imaginaciones de D porque no fue más explícito). D no sabía qué hacer ni cómo reaccionar así que fingió una bajada de azúcar y ahí se acabó todo.

Cuando D regresó todos le preguntamos que dónde tenía la cabeza. Nos dio que se le nubló el juicio, no podía pensar. Lo tenía ahí delante, no eran imaginaciones suyas. Tenía la oportunidad de hacerlo precisamente con quien más quería hacerlo de este mundo. Y le entró miedo. Miedo a ser rechazado porque no sabía ni siquiera besar, porque no estaba preparado y no tenía condones, porque ¿Y si no era lo suficientemente bueno y la decepcionaba y quería volver a hablar con él? La única solución era una bajada de azúcar así nadie podría culparle, sería un problema médico.
Decía que C le tenía en mucha estima (lo de que se vende barato, que podía aspirar a más, etc.) y que si se daba cuanta que no valía para nada en ese ámbito, quedaría totalmente decepcionada y se olvidaría de él.

Me parece muy fuerte fingir una bajada de azúcar, sobre todo porque la pobre chica no sabría qué hacer. Lo tendría todo preparado y de repente, zas, vaya sorpresa.
Yo nunca me he encontrado en esa tesitura. Pero me pregunto que en caso de haberlo estado ¿Cuál habría sido mi comportamiento? ¿Habría salido huyendo?

Seguro que no me habría inventado una bajada de azúcar, pero seguro que habría huido. Ya sé que es de cobardes, pero ES QUE NO SÉ HACER NADA.
Quiero decir, que hasta los niños de 13 años saben besar. Yo ni siquiera eso. Nunca he dado un beso. ¿Podéis comprenderlo?

sábado, 5 de octubre de 2013

CORRECCIÓN POLÍTICA

Todo el mundo es guapo” –esa parece ser la máxima de lo políticamente correcto. No es algo que se piense de verdad, claro, pero sí algo que se dice, sobre todo quienes lo dicen son las tías.

Veréis, hace unos pocos años hice un curso. Un par de años más tarde hubo que ir a recoger el título (que no valía para nada). Allí me encontré con varios compañeros/as. Estaba hablando con una chica cuando se acercó otra a saludar. Cuando se fue, la chica con la que yo estaba hablando dijo “Está muy guapa, ¿verdad?”. La verdad es que era muy fea, pero como “Todo el mundo es guapo”…

Yo no tengo ni Facebook, ni Twitter, ni esas cosas. Pero ¿Os habéis fijado qué pasa cuando una chica pone una foto suya? Inmediatamente se llena de comentarios de tías que dicen “Guapa”, “guapísima”, “Más guapa y no naces”… A veces hay algún tío que también pone algún mensaje semejante, pero son los menos.
También cuando se envían emails o whatsapps, que suelen comenzar con “Hola wapa”, u “Hola wappa”.

Todo el mundo es guapo, sobre todo las tías, aunque la tía en cuestión sea el paradigma de lo feo. Lo políticamente correcto es que las tías se llamen guapas entre sí. A los tíos también les suele caer algo, pero lo que es más frecuente es lo de las tías llamándose guapas entre sí.
Pues cómo no, lo políticamente correcto también me cayó a mí recientemente.

Tengo una compañera de trabajo a quien llamaremos Noelia, que es un solete.
Por lo visto, un día estaba hablando con sus compañeras de trabajo de los chicos/hombres del trabajo y sonó mi nombre. Imagino que tan rápido dijeron mi nombre pasarían al siguiente pero a Noelia se la ocurrió decir que “Tampoco está tan mal, tiene su cosa”.

Y por abrir la boca, la cagó. ¡Ay, la corrección política!
¿Qué cosa tenía yo? Quién sabe. Lo que tengo son 114 kilos encima (me pesé ayer) y guapo, lo que se dice guapo no soy. No hace falta verme la cara, mi curriculum lo dice todo: si con 41 años no te has comido una rosca es que guapo guapo no eres.

El caso es que alguien lo contó por ahí y durante varios días estuvieron tomando el pelo a Noelia. Lo sé muy bien porque varios tíos y tías no paraban de decirme que Noelia quería decirme algo. Así que una vez fui donde Noelia para ver qué quería y me dijo que nada, que se habrían equivocado. Otra vez que fui me preguntó una cosa del trabajo absolutamente de novatos (ya no sabía ya ni qué hacer la pobre). Otra vez era para decirme que me apetecía un caramelo. ¿?????
En fin, que por haber abierto la boca la tomaban el pelo de mala manera.

El jueves pasado en una conversación de pasillo nos reunimos varios compañeros, y entre ellos estaba Noelia. Así que Arturo (el cizañero mayor) comenzó a hacer el tonto y a poner en aprietos a Noelia sacando el temita de manera más o menos disimulada. Al final Noelia tuvo que hablar para que se acabaran los jueguecitos.

“A ver, yo dije que Ricardo tenía su cosa o su punto y es verdad. No está tan mal” –todo esto lo dice mirando a Arturo.
Mi lectura: Si dice que no estoy “tan” mal, es que sí que estoy mal, aunque no “tanto”.
Y Arturo el cachondo va y dice “O sea que te pone”.

Noelia, que ya estaba por mandarles a la mierda a todos, dice “No es que me ponga [aquí desvía la mirada y me la dirige a mí por un segundo]. Por ejemplo Richard Gere es atractivo. Tiene algo, una mirada, una forma de ser, lo que sea. Pero yo no sería su pareja, porque tiene como 60 años.”
Aquí se ríe todo el mundo y después de una pausa Noelia continúa. “Vale, no es que sea como Richard Gere, pero también tiene su atractivo. Y si tuviera 10 años menos y yo no tuviera novio quizá le contraría atractivo, no sé.”

Mi lectura: Aquí está diciendo: vale, he dicho alguna cosa buena sobre él y ya no me puedo retractar porque está delante, así que pongo  una excusa, la de la edad (tengo 7 años más que ella) y listo. 
Arturo “O sea, que es viejo”.

Noelia “No es que sea viejo, pero en una pareja busco que seamos más o menos de la misma edad, que tengamos cosas en común… ”
            Mi lectura: Aquí habla de parejas ¿Qué parejas? Estamos intentando averiguar cuál es esa “cosa” que tengo. ¿Quién ha hablado de parejas” Porque puedo tener la “cosa” sin ser su pareja ni la de nadie.
En vaya lío que se metió Noelia con lo de la corrección política.

Seguro que ya ha aprendido la lección y no llama guapo, wappo o lo que sea a ningún tío que no lo sea de verdad. Más que nada por si lo escucha Arturo.

domingo, 22 de septiembre de 2013

UNO MENOS Y MUCHOS MÁS

1. UNO MENOS

Este fin de semana ha venido a verme RL, uno de mis mejores amigos. Se encuentra en mi misma situación: nunca ha tenido novia y hasta ahora pensaba que también era virgen.
Os lo cuento, no como un cotilleo que a nadie importaría, sino como algo de lo que todos podemos aprender un poco. Os adelanto que lo que buscamos en una mujer, al menos mis amigos y yo, es amor y cariño, por supuesto que con sexo. ¿Sexo a secas sin amor ni cariño? Prefiero seguir siendo virgen.

a) La primera vez
Esto fue hace 8 años, en la fiesta de navidad de su empresa. El lavabo de chicas tenía bastante cola y el de chicos solía estar vacío así que por lo visto esta chica fingió que la habían empujado para entrar en el lavabo de chicos y ver si había sitios libres. RL era el único que hacía cola y la chica literalmente se chocó con él acabando las manos de la chica en los pectorales de RL. Ella le dijo que vaya pectorales tenía. (Sería broma porque RL en aquellos tiempos estaba más gordo que yo). En fin que después de esto, ya en la zona de copas y/o de baile entablaron alguna conversación e incluso bailaron juntos. A la hora de irse a casa RL la acompañó a casa y que después todo lo demás vino de seguido.

Esto fue un viernes por la noche. El lunes siguiente la tía hacía como si nada hubiera ocurrido y metía las palabras “mi novio” por aquí y por allá como si quisiera dejar claro que tenía novio y que no debía ni mencionar lo del otro día.
Pero ¿tenía novio? - Le pregunté yo a RL. Siendo bastante atractiva era de esperar que sí –contestó RL, -pero por cómo se comportaba pensé que habrían roto.

Después de aquel día los contactos que RL mantuvo con aquella chica fueron más escasos que nunca y, por supuesto, nunca comentaron lo sucedido.
En este punto RL me comentó que estaba clara la estrategia de la chica y que había saber leer entre líneas, si uno no quiere no tiene sentido que el otro la presione para que sí que quiera. Ahora bien, RL se preguntaba 2 cosas. La primera era si de verdad tenía novio o era una simple estrategia que tenía la chica para distanciarse de él. Y la segunda, si era posible que quisiera distanciarse porque había notado que era muy malo en la cama (bueno era su primera vez).

b) Segunda vez
La segunda vez ocurrió a las 2 semanas de la primera.

En esta ocasión se fue de putas. La motivación le venía desde dos frentes. El primero es que ya se había estrenado sexualmente y quería que la cosa continuara, y la segunda es que tenía que mejorar a marchas forzadas en lo que se refiere a técnica sexual.
Me comentó que la prostituta utilizaba palabras cariñosas para que se relajara y que al final pudo mantener relaciones.

¿Volvió a repetir la experiencia? No ¿Por qué? Pues porque no recibió lo que esperaba. Cuando llevas tanto tiempo esperando lo que realmente anhelas es cariño, amor, todo eso junto con el sexo, está claro.
Pero lo que puede dar una prostituta es algo muy artificial  que en nada se parece a lo que realmente quieres. Sí, puede darte sexo y sus palabras cariñosas pueden simular que existe cierto cariño, pero es harto evidente que es mentira, que es algo artificial, que cuando salgas de ahí ¿Dónde estará ese cariño? Porque ese cariño no lo vas a tener.

Seguimos esperando. No sé si algún día RL, el resto de mis amigos o yo mismo conseguiremos el amor de una mujer, pero definitivamente, yo nunca acudiré a una prostituta.
2. Y MUCHOS MÁS

En entradas anteriores decía que sabía que tenía que haber mucha más gente en mi situación.
He encontrado esta página en que hombres y mujeres de más de 30 (alguno de 45) confiesan que están en la misma situación que estoy describiendo yo aquí.


Mal de muchos es consuelo de tontos, lo sé. A mí no me consuela que haya más porque es algo que ya sabía.
Pero creo que debe saber la gente que hay muchas personas en esta situación y ese es uno de los motivos por los que escribo el blog: no somos 1 entre un millón, no somos más y si no salimos a la luz es por vergüenza.

Y ¿qué dicen las personas que escriben ahí? La mayoría dicen que es por timidez extrema.
Sé que muchos pensarán “Si nunca ha tenido novia/o, POR ALGO SERÁ.”

Hace exactamente 13 años oí a la secretaria de mi jefe comentarle a otra secretaria que yo “debía ser muy raro”. ¿Por qué? Porque me había propuesto hacer cena de parejitas, ella y su novio y yo y mi novia. Yo le había de no tenía novia por segunda vez en un año. No sé cuantos meses habrían pasado y la parecía mucho. Anda que si llega a saber que nunca había tenido novia.
Supongo que hay gente que me tildará de raro, a la mayoría ni les importará que tenga o no pareja y ni siquiera lo sabrán. Pero por favor, ¿raro? Esa no es la palabra, es tímido y acomplejado.

Hablo por mí y por mis amigos vírgenes porque a los demás no los conozco, pero seguro que al menos la mayoría, NO son personas bordes o ultra feas, atontadas, violentas… sino que compartimos las mismas virtudes y los mismos defectos de cualquier persona.
Ese “algo” que la gente está buscando es simplemente que somos extremadamente tímidos y/o muy acomplejados. Eso es todo.

viernes, 13 de septiembre de 2013

DE MADRES Y TÍAS


A primeros de julio se casó un compañero de la EGB. La cosa no tendría más importancia si no fuera por los comentarios de mi madre y mi tía. Estoy seguro que quienes estén en mi situación sabrán perfectamente de lo que hablo.
Primero mi madre me dice: “¿A que no sabes quién se ha casado? “El Albertito”, con lo tonto que era y mira”.

Y yo poniendo cara de circunstancias.
Y luego mi madre le dice a mi tía: “Sí, el [hijo] de la Lore.”

Ah, el de la Lore, coña, con lo feo que era. Más feo que tú y mira cómo ha espabilado”—continúa mi tía.
¡Vaya argumentos!

- Pero mamá ¿Qué más da que fuera más tonto que yo cuando teníamos 10 años? Ni que ser más listo te diera algún derecho especial a la hora de casarte.
- Tía ¿Qué más da que sea feo? A quien le tiene que parecer guapo es a su mujer, no a ti.

Pero mi ti tía no se da por vencida y pregunta “¿Has mirado en la República Dominicana? Allí cuando ven a un español se le arriman todas”. Y me puso el ejemplo de no sé quién que se fue a la República Dominicana y después se trajo a una chica con la que se casó. Luego me dijo: “Tú búscate a una fea, que así no te la quitan. Así no se aprovechan de ti.
Conclusión: Tengo que ir a la República Dominicana a buscarme a una novia fea con la que casarme y todo porque se ha casado un tío a quien no veo hace 31 años, que a juicio de mi madre y mi tía era más feo y más tonto que yo.

Anda que… Esto hay que tomárselo con humor porque si no…

miércoles, 11 de septiembre de 2013

MARTA

En mi última entrada dije que Marta se había quedado algunos días más en mi casa. No nos vimos mucho durante ese tiempo salvo algún día a la hora de la cena, porque su vida era la playa.

Me contó una cosa interesante. Dijo que conocía a mis amigos RL y DB. Bueno, quien dice conocer… La zona de marcha de mi ciudad natal es muy pequeñita y de cuando en cuando mi hermana se encuentra con mis amigos y como es normal, se saludan, se cuentan un par de cosas y hasta otro día. Pues por lo visto, en varios de esos encuentros también estaba Marta.

Marta me dijo que nos parecíamos, no físicamente, claro, sino en nuestra forma de ser. Y después de un buen rollo contándome lo que eso significaba, me dijo algunas cosas que me parecieron interesantes:

Una de las cualidades más atractivas que las mujeres encuentran en los hombres es que sean echados para adelante, que se coman el mundo. Nosotros, en cambio, damos la impresión de en vez de estar “echados para adelante”, estar “echados para atrás”. Por ejemplo, en una boda, a la hora del baile no sólo no nos acercaríamos a las chicas sino que espantaríamos a las que quisieran acercarse con nuestro lenguaje corporal que dice “Yo no, yo no”.

Ella cree que en un principio, de pequeños, cuando se nos abrían nuevas posibilidades (a los 16 años buscar novia, a los 18 sacarse el carnet de conducir, etc.) teníamos cierta ilusión, pero a la vez miedo, temor a no dar la talla. No supimos plantarle cara al temor y se ha ido haciendo cada vez más fuerte hasta tal punto que a día de hoy ya ni siquiera vemos lo que tenemos delante, es decir, ya no pensamos en tener pareja ni en casarnos. Tampoco pensamos en transformar nuestros fofos cuerpos en cuerpos sanos.

¿Por qué? Porque hemos permitido que le temor a lo nuevo sea tan fuerte que domina nuestra vida y no pensar en cosas nuevas permite mantener alejado el temor de nuestra vidas.

Y lo peor de todo es que resulta que estoy de acuerdo.